Cachorro (0 a 12 meses)
La llegada de un gatito a casa es un momento lleno de ilusión para toda la familia. Esta etapa inicial es clave para sentar las bases de una vida saludable y feliz, tanto para el nuevo integrante como para sus cuidadores. Durante este período, serán frecuentes las consultas para controles físicos, vacunaciones y desparasitaciones. Aprovechamos esos encuentros no solo para cuidar la salud del cachorro, sino también para fortalecer el vínculo humano-animal a través de buenas prácticas que favorezcan un desarrollo conductual sano y armonioso. Además, evaluamos la presencia de enfermedades congénitas cuando es necesario y realizamos descartes de enfermedades infecciosas o parasitarias que podrían afectar al gatito o a otros gatos del hogar. Y si estás por adoptar y querés prepararte mejor, te invitamos a tener una consulta preadopción. No es algo muy común todavía, pero puede marcar una gran diferencia al comenzar esta etapa tan especial de la mejor manera posible.
Adulto Joven (1 a 6 años)
La mejor forma de transitar esta etapa sin sobresaltos es haber construido una base sólida durante la etapa de cachorro, mediante los controles y estudios de medicina preventiva. Esa información previa será clave para interpretar mejor cada situación clínica futura. En esta etapa, recomendamos realizar controles veterinarios dos veces al año. Además de aplicar las vacunas correspondientes según el estilo de vida y grado de exposición de cada paciente, realizamos un examen físico completo que evalúa el estado de los sistemas respiratorio, digestivo, cardiovascular, urinario, entre otros. Un punto fundamental en esta etapa es la salud bucal: la mayoría de los gatos adultos jóvenes presenta algún grado de afección oral. Por eso, el examen odontológico forma parte esencial de cada consulta preventiva.
Adulto Maduro (7 a 10 años)
Esta etapa marca el inicio de posibles procesos degenerativos propios de la edad, por lo que es fundamental enfocarnos en la detección temprana de cualquier alteración. Cuanto antes identifiquemos los cambios, mayores serán las posibilidades de brindar una mejor calidad de vida. En casa, es importante observar con atención ciertos hábitos: cambios en la ingesta de agua o comida (ya sea en cantidad, frecuencia o forma), alteraciones en el comportamiento, vómitos, diarrea, o modificaciones en la forma de orinar o defecar. Estos signos pueden ser claves para anticiparnos a problemas mayores. Desde la clínica, recomendamos incluir en los controles anuales un examen físico completo, chequeos cardíacos y análisis de sangre, que nos permitan actuar a tiempo y acompañar esta etapa de forma responsable y amorosa.
Geronte (+10 años)
A partir de los 10 años, muchos gatos entran en una etapa donde pueden aparecer diversos síndromes o enfermedades crónicas que requieren una atención especial y constante. Desde dificultades para usar la bandeja sanitaria —a menudo causadas por dolor articular— hasta vocalizaciones nocturnas vinculadas al síndrome de disfunción cognitiva, hipertensión arterial o hipertiroidismo, esta etapa demanda un seguimiento cercano. También es el momento en que la insuficiencia renal crónica, tan frecuente en gatos mayores, puede manifestarse o avanzar silenciosamente. Recomendamos realizar controles físicos dos a tres veces al año, complementados con análisis de sangre y orina. Estos estudios son fundamentales para detectar alteraciones a tiempo y poder brindar un tratamiento que les permita vivir más y, sobre todo, mejor.
Ventajas del Hábito INDOOR
Elegir una vida indoor para nuestros gatos es una forma amorosa y responsable de cuidarlos. Al mantenerlos dentro del hogar, evitamos una gran cantidad de riesgos a los que se exponen en el exterior, como:
- Envenenamientos accidentales o intencionales
- Caídas desde altura
- Enfrentamientos con perros u otros animales
- Atropellamiento por automóviles
- Enfermedades infectocontagiosas y parasitarias (algunas de ellas zoonóticas, es decir, transmisibles a las personas)
Además de proteger su salud física, el hábito indoor permite un mayor control de su bienestar general, desde la alimentación hasta los controles veterinarios. Para que su vida sea plena, es fundamental enriquecer su entorno con estímulos adecuados que respondan a sus necesidades instintivas. Rascadores, lugares en altura, escondites, juegos, rutinas y mucho afecto son clave para su equilibrio físico y emocional.
Una vida indoor no es una vida limitada, bien acompañada es una vida más segura, saludable y feliz.
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